Algo especial



El CIEM (Centro Insular de Enseñanzas Musicales de Lanzarote) me invitó una vez más a formar parte de la puesta en escena de uno de sus espectáculos de fin de curso. Participarían, como en otras ocasiones, alumnos y profesores del Centro llenando de música el Teatro Insular. Pero además, alumnos del Centro de Educación Especial Virgen de los Volcanes de Tahiche, subirían al escenario. 

Mientras le daba vueltas el texto junto a Marta Palczarska, autora y creadora del espectáculo, nunca pensé que "Descubriendo el Camino" iba a conmoverme tanto. La historia de una pareja con un hijo con discapacidad es un argumento emocionante, pero no resulta fácil encontrar el enfoque adecuado. Tal vez la búsqueda de la palabra justa, de la frase perfecta, no me dejó espacio para imaginar qué podría pasar en el escenario... El ensayo general me puso los pelos de punta. Ver y sentir los ojos brillantes, la inocencia, la sonrisa, la vida chispeante latiendo en esos niños... me llenó de lágrimas, de emociones, y me sentí afortunada por compartir la escena con ellos. 

Durante la actuación tuve que contenerme en un par de momentos porque sentí que nacía un nudo en mi garganta y las aguas querían asomarse a mis ojos. No es nada habitual que algo así me ocurra. Normalmente, los sentimientos quedan al abrigo de las miradas del público, protegidos, silenciados. Lo cierto es que aquellos niños nos tocaron el corazón, la emoción recorrió el teatro y la piel de las aproximadamente 500 personas que ocupaban el patio de butacas. Poco importaron los pequeños errores del directo, los olvidos o las entradas antes de tiempo. Esas personitas con "capacidades especiales" fueron el corazón, el motor y el porqué del espectáculo. Ojalá la sociedad, cada uno de nosotros, lleguemos a mirarlos y a tratarlos como lo que son: personas con un gran valor, merecedoras de una vida plena.


Foto del ensayo general desde bambalinas

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