Mis días en el 25 Festival Interculturel du conte de Chiny (Bélgica)

¿Por dónde empezar a contar? Los recuerdos pujan por adquirir la posición más destacada, por hacerse oír, por ser contados. Mi voz no sabe si comenzar por el recibimiento que me dieron, los narradores que escuché, aquellos con los que conversé, el público, el pueblo de Chiny (léase con acentuación aguda), mi reencuentro con Bélgica, los cuentos que me han contado, los que conté yo, cómo vencí la timidez ante el público francófono, la gente que se me ha quedado prendida al corazón, el concierto de clausura y la larga noche que siguió, los bailes y charlas bajo una luna que parecía llena dos días después del plenilunio, la lluvia, el bosque, las muchas coincidencias entre la narración de aquí y la de allá, entre los narradores de allá y de aquí, las tripas del festival que tuve oportunidad de descubrir en los días que siguieron colaborando en el desmontaje, La Sémois el pequeño río que rodea el pueblo y que recorrí en solitario a lomos de un kayak amarillo, las comidas siempre en grupo y por supuesto en horario europeo, las salas y los exteriores donde se contaban cuentos… No se por dónde empezar…

Tal vez con un “he sido feliz”, o “me hubiera quedado un tiempo por allí”, o con “me alegro muchísimo de haber ido”.

Extracto del programa donde aparece mi intervención 

Han sido días de descubrimientos y aprendizajes. Tanto, que voy a animarme a escribir algunas reflexiones sobre narradores, público, espacios, condiciones de trabajo aquí y allí...

Fue un auténtico regalo haber podido participar dentro del festival "En exterior". Adapté al francés dos cuentos por los que siento un cariño especial, de mi sesión "Cuentos de colores", que pasó a llamarse "La couleur des mots".  En principio estaba previsto que contara en ese espacio exterior de la foto, un rincón del pueblo, agradable y silencioso, pero una hora antes empezó a llover... llovió y llovió, y mi actuación se trasladó a una de las carpas previstas en caso de lluvia. No tengo foto durante la actuación, pero sí de cómo quedó el escenario cuando terminé.

Contar en otro idioma es toda una aventura. La he disfrutado tanto, que ya estoy manos a la obra para ampliar repertorio y continuar este viaje. Bon vogage!




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