En mayo, Ucrania. De cuento en cuento.

La entrada de un colegio en Kiev, con la
bandera ucraniana y española, y el escudo
del colegio que es una barco con una vela
mezcla de ambas banderas.
Cuando regresé, me preguntó alguien muy querido,
- ¿Qué destacarías?
- Los abrazos -respondí-, me han dado unos abrazos cálidos y largos que no se pueden olvidar. Y sus sonrisas. Su hospitalidad, su amabilidad.
- ¿Y que es lo que te has traído de allí? - Continuó preguntando.
- La absoluta certeza, no mental, ni ideológica, ni simplemente lógica, sino la certeza, certeza, esa sentida en las entrañas, esa que te emociona hasta el rincón más recóndito de los interiores, la certeza de lo iguales que somos los seres humanos en lo esencial. Somos iguales, realmente iguales. Las mismas historias nos emocionan, nos conmueven o nos hacen reír, aquí, allá o en cualquier parte.

Fue una semana impresionante llena de momentos para recordar. Estaré siempre agradecida a la Sección Cultural de la Embajada de España en Kiev, por invitarme a contar cuentos en colegios ucranianos de tres ciudades: Kiev, Cherkasy y Jerson. Conté para edades comprendidas entre los 7 y los 17 años. Todos eran estudiantes de español, yo contaba en mi lengua, adaptándome a las edades y los niveles de idioma. Con los mayores, que entendían más y mejor, se dieron momentos muy especiales, escuchaban con tanto interés, con tanto respeto, con los ojos tan abiertos y los oídos tan dispuestos... Los pequeños eran puro entusiasmo y alegría, sus ojos chispeaban, sonreían todo el rato y mostraban abiertamente su disposición y su curiosidad.

En la ciudad de Jerson, al sur del país                           

En Facebook hay una selección de fotos del trabajo en los colegios, si te apetece husmear un poco, invitado estás. Aquí cuelgo una que me encanta, porque me veo en la cara la alegría del viaje. Añado alguna más, una mínima representación de las muchas cosas que miré y llamaron mi atención (me fascinaron los camiones, por ejemplo, y los autobuses, eran geniales). Montones de cosas se podrían relatar de esa intensa semana, pero mejor te lo cuento cuando te vea...

                             
                                      Allá donde voy visito los mercados, me encantan.
                                        Este es uno en Kiev, a última hora de la tarde.
Un quiosco, y ese precioso alfabeto cirílico.
Me gusta hacer este tipo de fotos.
Qué le vamos a hacer.

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