Entre pupitres y maestros


Así pasé los meses de noviembre y diciembre de 2011: entre pupitres y maestros (¿o debería decir maestras? Eran tan poquitos ellos, en proporción…). Ya no hay pupitres en los colegios, lo se, pero como palabra es mucho más bonita que mesa; además, solo con decir pupitre se cuentan cosas. Maestro, maestra, son palabras para pronunciar despacio. Son palabras que contienen otras: vocación, respeto, ilusión, compartir, descubrir, crecer. Emilio Lledó, Catedrático de Historia de la Filosofía y miembro de la Real Academia de la Lengua dice en el programa de TVE "Pienso luego existo": "No hay que amar lo que enseñas, sino a quienes enseñas. (…) Si volviera a nacer me gustaría ser maestro, maestro de escuela, para enseñar a los niños a mirar, un ser humano se va haciendo aprendiendo a mirar, a mirar una naranja por ejemplo, o sentándose a la orilla de un río a mirar el correr del agua, o aprendiendo a mirar un árbol (…)."

Tuve la suerte en estos meses de compartir mi experiencia educativa con docentes de Primaria y Secundaria a través de cursos y talleres que me propusieron impartir desde el C.E.P (Centro de Educación del Profesorado) de Puerto del Rosario, en Fuerteventura y el C.E.P de Lanzarote. En el primero compartí 20 intensas horas en torno a un tema: “El desarrollo de las competencias básicas a través de los cuentos”. En el segundo participé en varias acciones formativas: Fui una de las ponentes del curso "Estrategias de animación lectora para el desarrollo de las competencias básicas en el área de lengua”; impartí una sesión dentro del "Plan de Formación en Animación a la Lectura" de un centro concreto; me encargué de los talleres "El placer de contar cuentos” para Primaria y para Secundaria, que cerramos con una sesión de cuentos en un jardín, con la complicidad de la noche y el calor de un chocolate recién preparado; y mezclé el rojo con el rouge, el dibujo con el comment tu t'appelles? en una ponencia dentro del curso "Actualización pedagógica para el profesorado de Francés de Educación Primaria"

Al mismo tiempo que compartía con los maestros sesiones de tarde, muchas mañanas las pasaba en las aulas, con los niños que me enseñan a enseñar, o como yo prefiero pensar: a proponer para descubrir. Cuatro colegios, y alrededor de 500 niños.

En uno de ellos con mi taller "Letraca" de animación a la lectura. "La cuentacuentos", susurraban algunos cuando me vieron llegar, porque nos conocíamos del curso pasado. Otros, como si hubiera pasado mucho, mucho tiempo, me decían muy serios: "Tú nos contabas cuentos cuando estábamos en Infantil de 5 años, ¿verdad?" (Ahora tienen 6 años). Hay un cole al que voy desde 2004 para las sesiones del Programa Muse®. Este curso tengo 12 grupos de 1º a 4º de Primaria. A muchos de ellos ya los conocía, y el reencuentro fue todo un placer. Es impresionante ver cómo crecen. ¿Cuántos llevo? Dos. Me queda contarte los otros dos. Dos colegios de un mismo barrio, en los que impartí sendos talleres junto a la Concejalía de Inmigración de Arrecife, la semana previa a las vacaciones de Navidad. Acababa en uno y corría hacia el otro. Un cuento, sombras chinescas, una puesta en escena (dos) y niños de 5º y 6º de Primaria que a ratos me ponían en un brete, a ratos me emocionaban, y todo el tiempo, me enseñaban.

Siendo niña jugué muchas veces con unas muñequitas de papel que dibujaba mi hermana, a ser maestra. Ahora que aunque sigo siendo niña también soy mayor, procuro que en mis talleres niños o maestros jueguen.







2 comentarios:

gonzalo dijo...

mucha suerte para seguir andando el camino en este año que empieza.
Un abrazo

Cristina G. Temprano dijo...

¡Hola Gonzalo!, MUCHAS GRACIAS. Buen año y buen camino también para ti.
Espero que nos veamos.