Muy especial

De entre todas las ocasiones en las que me he colocado frente a un público al que dirigirme, bien para presentar algún evento, para hablar de algún tema, para actuar teatralmente, o para contar cuentos, probablemente la más especial y emocionante de todas ha sido la del día 22 de julio de 2010.

Desde el Centro Asistencial para personas con discapacidad intelectual profunda de Adislan, en Lanzarote, me invitaron a formar parte de un sueño: un espectáculo en el que participarían los usuarios del centro, fruto del trabajo de estimulación a través de la música y de expresión corporal que Claudia Collado, coordinadora del Centro, viene realizando desde hace meses; yo sería la narradora, la voz que hilara, que arropara, que diera unidad al conjunto.

Apoyada por todo su equipo de cuidadores, educadores, y el resto de profesionales que trabaja en el Centro, apoyada por educadores de otras unidades de Adislan, por algunos colaboradores externos, e implicando a usuarios de la Asociación con discapacidades más leves, Claudia consiguió que ese sueño se hiciera realidad. El Centro se convirtió en un teatro, con taquilleros y acomodadores, maquinistas y técnicos, con aperitivo de bienvenida y almuerzo de despedida; un teatro que se llenó por completo, con familiares, amigos, usuarios de la asociación, e incluso políticos; un teatro que puso en cartel el espectáculo "Un paseo por Las Ramblas de Barcelona". La emoción que desde el inicio se pudo percibir en el público, no hizo sino aumentar a medida que iban apareciendo en el escenario los personajes que habitualmente habitan Las Ramblas: una vendedora de rosas, un payaso, una bailarina clásica, una pareja de tangueros, una estatua viviente, una pitillera, un titiritero, un gusano convertido en mariposa... Pude ver en muchos momentos cómo los ojos se llenaban de lágrimas, incluso yo misma, que normalmente disimulo y guardo mis sentires cuando estoy frente al público, no pude evitar emocionarme.


"Un paseo por Las Ramblas de Barcelona" es mucho más: es un proceso vivido a lo largo de mucho tiempo que ha generado un bien: un bien en los protagonistas del espectáculo, un bien en sus familiares que les han visto hacer cosas que seguramente nunca hubieran imaginado que podrían hacer; un bien en el equipo de trabajo que ha llevado a cabo esta impresionante labor; un bien en responsables y políticos que tienen ahora nuevos motivos de reflexión; un bien en mí, aún habiéndome incorporado al final del camino, a la parte más agradecida, algo ha cambiado, afortunada me siento por haber estado allí, mucho.


Cuando, tras la intensa mañana regresaba a casa, me di cuenta de algo: conocí a Claudia la noche de mi primera actuación contando cuentos, ella se acercó al terminar, y allí comenzó una amistad que nos llevó a colaborar en los talleres que por entonces organizábamos en la Asociación Isla del Arte, y por tanto a compartir muchas conversaciones sobre educación e ideales. Me parece una hermosa coincidencia, aquella noche y esa mañana, la noche en que tanto comenzó y la mañana más especial de cuantas he vivido junto a la palabra.

Gracias a Adislan, gracias a todas las personas con las que compartí ese momento. Gracias Claudia. Gracias también a Laura, un reencuentro inesperado que me llenó de alegría (coincidimos hace muchos años, yo llevaba un grupo de teatro, ella uno de animación a la lectura, y colaboramos en una muestra de fin de curso). Laura escribió el guión de "Un paseo por Las Ramblas de Barcelona", mi trabajo, a partir del suyo, fue muy fácil. Quiero citar una de sus frases, incluida al final del espectáculo: "Démosles a todos la posibilidad de vivir en un mundo donde todos tengan la oportunidad de dar, de aportar, de amar y ser amados".

Y... Quiero aprovechar la ocasión para subrayar la importancia del trabajo que llevan a cabo diariamente los profesionales que trabajan en centros de discapacitados, centros de acogida, y centros de atención social en general. Sería fundamental que esos puestos de trabajo estuvieran en todos los casos, ocupados por personas con vocación, con ideales, con capacidad de superación y autoevaluación;  y sería imprescindible que su trabajo fuera reconocido y remunerado dignamente, en relación a la implicación que requiere. Esto nos lleva al reparto de los dineros públicos: menos para los políticos y técnicos anquilosados de administraciones públicas que cobran cifras muy superiores a las que figuran en las nóminas de esos otros puestos de trabajo, de enorme responsabilidad, de enorme importancia, y que normalmente están en manos de empresas que pagan sueldos ridículos provocando un continuo ir y venir de gente, y por tanto, impidiendo la implantación de programas de medio o largo plazo, que con la suficiente profesionalidad podrían llegar a provocar mejoras en la vida de la población a la que atiende.

Soñar con otra forma de hacer las cosas genera esperanza y permite que el futuro tenga sentido. Cuando la falta de fe en el ser humano me nubla la vista, recuerdo aquella frase que dice "La utopía no es la meta, la utopía es el camino".  

1 comentario:

Claudia dijo...

Gracias Cristina!!!!!
Tu participación y colaboración embelleció aún más nuestro espectáculo.
No sólo ha sido terapéutico para nuestros usuarios ha sido beneficioso para todos los que trabajamos para que este sueño se hiciera realidad, ha sido constructivo para las familias, ha sido un hecho que tanto para políticos como técnicos del Cabildo los habrá conmovido.
Gracias por hacer alusión a las personas que trabajamos allí dentro, sin la entrega, ilusión y profesionalidad esta utopía no habría sido posible.El trabajo en equipo enriquece, nos hace madurar, nos hace crecer y tomar conciencia de que si se puede ser y hacer cosas diferentes a las que hasta ahora se han hecho, sólo hace falta lanzarse y por supuesto trabajar.
Los familiares de nuestros chicos y chicas se merecen otra visión de sus propios familiares.
Por supuesto nuestros chicos y chicas con discapacidad son los mayores beneficiados en este proceso.
El camino se inició con un mes y medio de antelación mas o menos, durante ese tiempo cada unos de ellos ensayó con los apoyos necesarios y giró en torno a un proyecto UNA ILUSIÖN, qué importante tener ilusiones, creo y afirmo que este es la razón de el éxito en el trabajo en discapacidad, ilusiona a estas
personas con cosas coherentes con sentido con un producto final que en este caso es un humilde, pero gran espectáculo.
Gracias Cristina por participar, gracias por estar, gracias muchas gracias.
Claudia Collao