El Lápiz Mágico en el Musac

12 y 13 de marzo. Taller con los pequeamigos el viernes y cuentos para todo el que quiso acercarse, el sábado.

Un estreno, ya que era la primera vez que contaba El Lápiz Mágico de este modo, con la participación de 9 niños, después de haber realizado un taller compuesto por actividades que recorrían varias disciplinas artísticas: el dibujo y la pintura, el movimiento, la música y la expresión teatral. Los 9 pequeamigos de entre 8 y 11 años trabajaron el viernes durante tres horas sin interrupción, desarrollando todo lo que se les proponía con una disposición excelente. Bastaron los últimos 40 minutos para explicarles cómo íbamos a aplicar todas esas actividades a la narración del cuento el día siguiente, delante del público, y lo captaron al vuelo.
Nos reencontramos el sábado una hora antes de la actuación. Estábamos todos tranquilos y sonrientes. Yo quería disfrutar al máximo de la experiencia, de la oportunidad, del Musac. Creo que disfrutamos todos. Laura, Andrea, Alejandro, Marta, Samuel, Cata, Inés, María y Natalia, lo hicieron realmente bien.

Al acabar, los niños que habían asistido como público se acercaban a preguntar dónde podían encontrar un lápiz mágico, y hubo uno que se dibujó en la frente un punto con nuestro lápiz mágico y después recorrió la sala diciendo: "No me toquéis, no me toquéis, que llevo la marca del lápiz mágico". Eso fue estupendo, y aún más estupenda resultó su inmensa sonrisa, sus ojos ilusionados.

Pienso que ha sido una de las sesiones de cuentos que más ilusión me ha hecho, un poco por todo: por el cuento, que lo adoro; por lo que el cuento provocó, tanto en mí a la hora de jugar con él, como en los niños que participaron metiéndose dentro, y en cada uno de los pares de ojos que aquel sábado se acercaron al Musac a escuchar una historia; porque mi amiga Raquel, con la que compartí facultad, taller, casa y vida estuvo todo el tiempo a mi lado; por el Musac ese imponente museo que lleva a cabo una magnífica labor de difusión del arte contemporáneo entre la población; por trabajar con los pequeamigos y conocer a niños tan receptivos y sorprendentes; por algunos de sus padres, que hablaron conmigo y me aportaron sus impresiones; por Julia y Cristina, las responsables del DEAC, tan amables; por las chicas de prácticas, que ayudaron como dos adultas y disfrutaron como dos niñas; por los bares leoneses recorridos después junto a Raquel y Buyo; por todo, porque me sentí feliz.  


Este día, el 13 de marzo de 2010, en este lugar llamado Musac, localizado en una curiosa ciudad llamada León, que tiene río y piedras antiguas, e historias viejas, allí, en ese tiempo en que los almendros ya coloreaban los días, El Lápiz Mágico se convirtió en una historia que contaba la interacción de los diferentes idiomas que componen el conjunto de la expresión artística natural común a todos los hombres entendida ésta como, todo aquello que puede ser fuente de percepción, sensación y creación. Colores, movimientos, ritmos y palabras se muestran como algo tan natural como mágico. Un trabajo íntimamente conectado con el camino seguido junto Sara Ledesma en Isla del Arte desde 1999, y por lo tanto,con mi modo de entender el arte y la educación. Junto a Sara, dando forma a aquel compartir que llamamos por azares varios, Isla del Arte, fui encontrando mi camino, éste que continúo recorriendo, feliz y convencida de que esto, es lo quiero hacer. 


Dedicado a ti, Sara.  

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